Nunca se me harán largas
tus noches viviendo a piel y agua,
las noches que me paso bebiendo
en los surcos de tu savia, amordazado
con las comisuras de tus labios, atado
a la pata de tu almohada, dormido
en el suelo de tu cama.
Que no es bueno lo bueno si es dos veces
Que es mejor volar tu cuerpo si son tres
Derretir la melaza que cubre estas paredes y
Dejarte desnudar por nueve canciones
escogidas por suspiros al azar.
Nunca me dejes huir fuera de
esta celda, de noventa por dos.
Nunca me dejes volver a ver la luz del sol.
No me libres de esta jaula en la que
araño los barrotes de tu espalda.
No me saques de este zulo en el que
apenas cabe uno,
donde sudamos siempre dos.
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